Por Sócrates Ruelas
El freestyle estos últimos dos años ha tomado un impacto muy grande, de considerarse una práctica underground desde sus inicios en habla hispana en 2008.
Anteriormente a mediados
del 2012 y 2013 era considerado un taboo, relacionado al graffiti y el skate,
el Freestyle Rap se considera vandalismo y sinónimo de delincuencia.
Estos últimos dos años,
pero fue a partir del 2015 en la final internacional de Red Bull celebrada en
Chile cuando tomó más relevancia.
La final internacional de
Perú en 2016 fue la que contó con más público, exactamente 27 mil espectadores.
Pero fue el 2017 el boom
para que la globalización formará parte de este nuevo género urbano.
Apareciendo nuevas ligas
como el surgimiento de Urban Roosters, que en 2017 lanzó la Freestyle Master
Series en España, una liga similar a la de fútbol, con ascenso y descenso, este
2019 la expansión y aceptación del freestyle ha sido tanta que ya se cuenta con
liga de freestyle en España, Argentina, Chile y México.
El freestyle a afectado a
la economía, generando nuevos empleos, tanto a beatmakers, hosts (maestros de
ceremonias) y sobre todo a promesas del rap que quieren surgir.
El freestyle a ayudado a
raperos a surgir como el caso de Duki, de ser un freestyler de plaza en
argentina a actualmente ser cantante y llenar estadios enteros, todo esto en
menos de dos años.
Lo que antes se consideraba
un hobbie hoy en día ya es tomado como un oficio y un negocio, que no solo es
local o nacional, sino bien empleado te lleva por el camino internacional para
todos los que forman parte de él, como ya los mencionados raperos, host, Dj y
organizadores.

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